Diagnóstico preciso y tratamiento efectivo de la infección por H. pylori. Proteja su salud gástrica con atención especializada.
Helicobacter pylori es una bacteria en forma de espiral que infecta el revestimiento del estómago humano. Es una de las infecciones bacterianas más comunes del mundo, afectando a más del 50% de la población mundial. En países en desarrollo como Costa Rica, la prevalencia puede alcanzar el 60-70% de la población.
La bacteria fue descubierta en 1982 por los investigadores australianos Barry Marshall y Robin Warren, quienes recibieron el Premio Nobel de Medicina en 2005 por demostrar que H. pylori era la causa principal de gastritis crónica y úlceras pépticas, revolucionando nuestra comprensión de estas enfermedades que antes se atribuían al estrés y la dieta.
H. pylori tiene una capacidad única para sobrevivir en el ambiente ácido del estómago gracias a la enzima ureasa, que neutraliza el ácido a su alrededor. Una vez establecida, la infección persiste de por vida si no se trata, causando inflamación crónica que puede llevar a complicaciones serias incluyendo úlceras y, en algunos casos, cáncer gástrico.
La buena noticia es que H. pylori puede detectarse fácilmente con pruebas no invasivas y erradicarse efectivamente con tratamiento antibiótico combinado. La detección y tratamiento oportunos previenen complicaciones y protegen la salud gástrica a largo plazo.
Población mundial infectada
Infectados asintomáticos
Tasa de erradicación
Días de tratamiento
La mayoría de personas infectadas no presentan síntomas. Cuando los hay, pueden variar de leves a severos.
Dolor o ardor en la boca del estómago, que puede empeorar con el estómago vacío o mejorar al comer.
Sensación de malestar estomacal frecuente, especialmente en las mañanas o después de comer.
Disminución del deseo de comer, sensación de llenura temprana con porciones pequeñas.
Eructos excesivos y distensión abdominal después de las comidas.
Sensación de inflación o distensión del abdomen, especialmente después de comer.
Pérdida de peso involuntaria debido a la disminución del apetito o mala absorción.
Vómitos con sangre o en posos de café, heces negras (melena), pérdida de peso significativa sin explicación, dificultad para tragar, o anemia. Estos síntomas pueden indicar úlcera sangrante u otra complicación seria.
Importante: El 70-80% de las personas con H. pylori son asintomáticas. La ausencia de síntomas no descarta la infección ni elimina el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Existen varias pruebas para detectar H. pylori. La elección depende de la situación clínica y los recursos disponibles.
Método no invasivo y muy preciso (>95%). El paciente bebe una solución con urea marcada; si hay H. pylori, la bacteria descompone la urea y se detecta en el aliento.
Permite visualizar directamente el estómago, tomar biopsias para prueba de ureasa rápida e histología, y evaluar complicaciones como úlceras o gastritis.
Detecta proteínas de H. pylori en las heces. Método no invasivo con buena precisión, útil cuando no está disponible el test de aliento.
Detecta anticuerpos contra H. pylori en sangre. No distingue entre infección activa y pasada, por lo que no se usa para confirmar erradicación.
El tratamiento combina un inhibidor de bomba de protones (IBP) con antibióticos. La elección del esquema depende de los patrones locales de resistencia.
Eficacia disminuida en áreas con alta resistencia a claritromicina (>15%).
Efectiva incluso con resistencia a claritromicina. Primera línea en muchas regiones.
Cuatro medicamentos simultáneamente. Buena opción cuando se desconoce el patrón de resistencia.
Para pacientes que fallaron tratamiento previo. Evitar si hay exposición previa a quinolonas.
La infección no tratada puede llevar a complicaciones serias. El tratamiento oportuno las previene.
Inflamación persistente de la mucosa gástrica. Presente en casi todos los infectados. Puede progresar a gastritis atrófica.
Afecta al 10-15% de infectados. Puede ser gástrica o duodenal. H. pylori causa el 70-90% de las úlceras duodenales y 60-70% de las gástricas.
Pérdida de glándulas gástricas y adelgazamiento de la mucosa. Puede llevar a metaplasia intestinal. Condición preneoplásica.
Linfoma de bajo grado del tejido linfoide asociado a mucosa. Poco frecuente pero directamente causado por H. pylori. Puede resolverse con erradicación.
H. pylori es carcinógeno tipo I (OMS). Riesgo de 1-2% en infectados. La erradicación temprana reduce significativamente este riesgo.
Deficiencia de hierro y vitamina B12 por malabsorción. Puede causar anemia. Común en infección de larga evolución.
Dato importante: H. pylori está clasificado por la OMS como carcinógeno tipo I para cáncer gástrico. La erradicación reduce significativamente este riesgo.
La mayoría de infecciones se adquieren antes de los 10 años y persisten toda la vida si no se tratan.
Vivir en espacios reducidos con muchas personas aumenta la transmisión oral-oral y fecal-oral.
El acceso limitado a agua limpia y saneamiento básico facilita la transmisión de la bacteria.
Vivir con una persona infectada aumenta el riesgo, especialmente la transmisión de padres a hijos.
La prevalencia es mayor en poblaciones con menor acceso a servicios de salud y condiciones de vida básicas.
Mayor prevalencia en países en desarrollo. En Latinoamérica, la prevalencia puede superar el 60-70%.

Gastroenterólogo y Endoscopista
Código Médico: 11615
Universidad de Costa Rica (UCR)
Especialización en Gastroenterología y Endoscopia Digestiva
Test de aliento, endoscopia con biopsia, y seguimiento post-tratamiento para confirmar erradicación exitosa.
Esquemas de tratamiento adaptados a cada paciente, considerando alergias, medicamentos previos y patrones locales de resistencia.
Helicobacter pylori (H. pylori) es una bacteria gram-negativa en forma de espiral que infecta el revestimiento del estómago. Se estima que infecta a más del 50% de la población mundial, siendo más prevalente en países en desarrollo. La bacteria produce enzimas que neutralizan el ácido gástrico, permitiéndole sobrevivir en el ambiente hostil del estómago.
El tratamiento oportuno previene complicaciones serias. Agende su consulta con el Dr. Zúñiga para un diagnóstico preciso y tratamiento efectivo.
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Nuestro equipo está disponible para resolver todas sus dudas sobre la infección y su tratamiento.